Antídotos contra el aburrimiento.

octubre 19, 2010

Esta noche y sin previo aviso,
estrenaremos en mARTadero un nuevo formato:

El evento burbuja!

Actividad pensada, resuelta y ejecutada
en el trascurso de un solo día

Hoy:

A 10 años del lanzamiento del cuarto álbum
de la banda británica Radiohead
escucharemos y proyectaremos
“KID-A”

Safari Urbano

octubre 18, 2010

En junio organizamos un taller de fotografía urbana.
Al final del curso organizamos un Safari Fotográfico por el barrio. Elegimos un día, nos reunimos entre unas quince personas y salimos a sacar fotos.

Pasar con una cámara de fotos por este barrio es un poco como salir sin pantalones. Todos se fijan en ti y -no se sabe por qué- se sienten amenazados.

De echo tuvimos unos cuantos problemas con los vecinos. El más apasionado en su lucha antifodográfica nos gritó que volviéramos a nuestro país.
Fue muy duro, porque era el único extranjero y los demás no tenían un país donde volver.

Este jueves lo repetimos, porque estamos muy convencidos de lo que estamos haciendo. Y como estamos muy convencidos, esta vez seremos más y hemos preparado nuestras armas de defensa.

Esperemos que funcione…


-6: Q’epi

octubre 18, 2010

De La Wallunka, la primera revista cultural abierta con base en el mARTadero

El mundo es un pañuelo.

Y piensa que nos queda hasta grande.


Hay tótems por todos lados. En cada ciudad existe una estatua, una torre de mil metros o una iglesia que cumple la imprescindible función de ilustrar la portada de la guía telefónica.

Y fuera de las postales estos símbolos no sirven para mucho.

Raras veces te pueden contar algo sobre la identidad de una ciudad, sobre su estructura o sobre la vida de quién la habita, porqué toda la información interesante se esconde en objetos pequeños y anónimos.

Luego, hay objetos que hablan poco, y cuando lo hacen te cuentan las verdades insinuadas de un oráculo. Tú las escuchas y comprendes que habrías podido ahorrarte el precio de la entrada a la torre campanario de la catedral.

Si lo sabes observar, un q’epi te describe la Ciudad. Todas las metrópolis y los pueblos, todos los lugares donde arquitectura y actividades se acumulan en formas más o menos geométrica con hilos cruzados.

Cuando lo ves por la calle a caballo de su cholita, y lo observas por primera vez, ese aguayo doblado desfila mirándote de reojo como una mujer con un vestido que promete, cuando lo merezcas, desvelará intimidades épicas. Te parece intuir formas más duras, como una lata, una botella o la sede del Banco Nacional. Ves pequeños bultos que podrían ser choclos o los bares de una calle del centro.

Otra parte más suave y redonda será la plaza donde, cuando la ciudad se haya abierto a ti, coleccionarás botellas y prepararás con tus amigos planes de escape.

Pasado un tiempo breve un q’epi se abre, se extiende delante de ti y te enseña su mercancía. Una tienda de libros, otra de discos, una iglesia que todavía no han restaurado y la estatua de un héroe autóctono. Te das cuenta rápidamente que lo fundamental está más abajo.

En la trama sutil, en las figuras bordadas se traza la verdadera esencia de la ciudad.

Puedes encontrar la geometría que regula todas las relaciones entre elementos, perderte siguiendo un hilo rojo y ver cómo se cruza con los demás manteniendo su camino imperturbable.

O también puedes buscar las manchas de aceite, meter el dedo en los desgarros, cavar la forma de tus nalgas en las sillas del peor bar de la zona más peligrosa.

Cuando te hayas hecho lo bastante chovinista podrás incluso colgar un q’epi en tu habitación y enseñarlo a los demás, delegando a tu ciudad la autoría de tu identidad.

Si llegas a ganártelo, o si la ciudad en la que vives es bastante maternal, el q’epi vuelve a doblarse. Cuando hayas encontrado tu relación con calles y plazas, y ya no haya baratija que te pueda seducir, el espacio se cierra a tu alrededor.

Te tumbas en un ángulo y las esquinas te abrazan, te levantan y te llevan.

La ciudad es tu envoltorio.

Es una manta bordada y manchada que está alrededor tuyo, en contacto con tu ropa, calentándote y rozando tu piel hasta dolerte.

Cuando llegas a este punto, es fácil que creas que eres el dueño del q’epi, el rey del barrio o de todos los barrios. Estás muy lejos de la realidad.

Es la ciudad que te lleva, que decide donde vas y cómo eres.

A tí te queda sólo dejar que sea así, estirar el cuello e intentar mirar el camino por encima de los hombros de esta gran cholita “feliz de no ser nada”.

Sobre la transubstanciación

junio 7, 2010

El jueves pasado, en Bolivia y España se celebraba el día del Corpus Christi.
Es una fiesta con una base conceptual muy interesante, ya que si he comprendido bien se celebra la eucaristía, el hecho de que dios se ha hecho carne, y con eso se reflexiona el cambio de esencia, la transición entre sustancias distintas. Debería ser la base también de la transubstanciación, un dogma de la iglesia católica que siempre me ha fascinado por su construcción de una tensión dialéctica extrema entre lo simbólico y lo real, entre lo material y lo divino, entre lo espiritual y lo carnal.

No se puede decir que yo sea un experto de religiones. Mis conocimientos, con mucha probabilidad son genéricos, superficiales y a lo mejor hasta erróneos.

Pero me interesa mucho, a pesar de mi ignorancia en ese asunto, que durante un día se piense en la transitoriedad de nuestra esencia, en en este elemento químicamente inestable que compone el ser humano y que nos hace cambiar de forma y de identidad con tanta facilidad.

Aquí en Cochabamba, el día del Corpus Christi se celebra con una explosión de altares, mosaicos de flores y esculturas que de repente invaden las calles de la ciudad. Parece algo como un festival de arte urbano y performances con Delfin hasta el fin como director artístico.

Justo en esos días, el dios de las coincidencias, que aquí en Cochabamba nunca se cansa de trabajar, hizo que yo estuviese montando una pequeña instalación en el lab del proyecto Plaza de las Artes.

Construimos un camino de ideas dentro del espacio, que acaba en dos paredes donde los vecinos que visitan el lab pueden señalar problemas que les afectan o proponer ideas para que el barrio mejore. El sábado abrimos el espacio en coincidencia con el día de las manzanas Verdes, un día de limpieza colectiva del barrio lleno de actividades lúdicas y de sensibilización. Los vecinos de Villa Coronilla vinieron, suficientemente numerosos y se animaron con mucho gusto a compartir sus visiones positivas y negativas sobre el entorno urbano.

Aquí más fotos.

La coincidencia entre las instalaciones del Corpus Christi y la nuestra, dedicada al dios laico de la participación y de la inclusión ciudadana me pareció muy interesante, digna de una entrada en este blog.

Pensaba centrar la reflexión sobre el tema de las instalaciones más o menos artísticas, sobre su potencial como simples transmisores de contenidos o como activadores de procesos de interacción. Quería resaltar la importancia del arte y de la arquitectura como prácticas procesuales, como disciplinas coordinadoras de  dinámicas dialécticas complejas, y hablar del escaso interés que me suscita la idea tradicional del artista o del arquitecto como creador titánico, solitario y aislado.

Iba a proponer una visión antidogmática de la arquitectura, basando la reflexión en la comparación entre las expresiones artísticas del día de Corpus Christi y una idea de arte devoto a la religión atea de la igualdad y la integración.

Me parecía interesante levantar la duda de que muchas veces el arte contemporáneo propone obras dogmáticas exactamente como los altares que aparecieron por Cochabamba el jueves, criticar la divinidad de artistas y arquitectos y proponer un modelo más abierto y evolutivo. Algo más cercano a una responsable práctica diaria que al gesto heroico que nos han acostumbrado a llamar arte.

Pero no voy a hablar de eso, porqué estoy aprendiendo que aquí en Bolivia a realidad siempre está tres pasos por delante de todas mis teorías presumidas e ingenuas.

Estoy aprendiendo que aquí es mucho más importante ser un buen observador, o por lo menos ser un lector curioso de la realidad.

El sábado muchos vecinos visitaron nuestra instalación. Cada uno venía con su universo interior más o menos caótico, cada uno con su actitud más o menos amigable, cada uno con su problema y su propuesta. Sólo uno no era así.
Venía de la Cancha, el mercado de Cochabamba, con una bici y cuatro escobas que totalizaban la oferta de su actividad ciclo-comercial.
Se movía despacio y con cuidado, con las espaldas un poco curvadas. Andaba con en esa actitud que aquí tienen los perros callejeros y, muchas veces, las personas del campo que han tenido que urbanizarse encontrando el rechazo, la exclusión y la humillación.
Hablaba Quechua y un poquito de Español, suficiente para estar a escuchar curioso mi explicación del proyecto que estamos llevando a cabo.
Cuando le invité a participar y a dejarnos sus ideas, se negó. Dijo que él no tenía casa, que él era pobre.
Intenté decirle que las ideas no tienen casa, viajan por el aire y como mucho se sientan en un banco en una plaza para encontrarse con otras. Pero aquí la realidad no se preocupa de corresponder a mis esquemas teóricos, si has vivido una vida en las que todos han intentado convencerte de que eres escoria, antisocial e intocable, es muy poco probable que media hora de conversación con un gringo anónimo te hagan cambiar de idea.

En los últimos días estuve pensando mucho e la divinidad del hombre, en lo espiritual y en lo terreno, en las implicaciones políticas y artísticas de la tensión entre estos opuestos.

Pero la transubstanciación que me preocupa hoy, el cambio de esencia que vemos más a menudo, no tiene que ver con lo sacro y lo carnal. En este mundo que odia tanto que las personas crucen los límites, aceptamos con gran facilidad que separación entre la condición humana y la infrahumana sea una cuesta abajo bien resbaladiza.

Creo que la separación entre estas dos condiciones sea una cadena hecha de derechos y de prácticas. Ese conjunto que a veces llamamos ciudadanía.

A veces al romperse un eslabón, como el derecho a la casa o a la residencia, toda la cadena se abre y resbalamos hacia abajo. Creo que muy a menudo rompemos voluntariamente la cadena, escapando a la responsabilidad de participar, de expresar nuestras ideas y de luchar por ellas.

Creo también, pero, que simplemente generando prácticas de participación, de libre expresión de ideas y de inclusión la ciudadanía se puede reconstruir.

Después de dos meses pasados por las oficinas de inmigración en búsqueda de un permiso de residencia, después de muchos abusos, de actitudes xenófobas o simplemente hostiles por parte de funcionarios, creo que puedo ver desde lejos lo que el hombre de ayer sentía.

Las comunidades humanas tienen una fuerza gravitacional muy débil en sus periferias, y expulsan todo lo que se aleja mínimamente del centro.

Como si no fuera suficiente te hacen creer que es tu culpa, que la participación consiste en aclamar al poder y que expresarse consiste en compartir la misma visión.
Yo creo que lo interesante está en la diversidad.

Muchas veces las ciudades son unos monstruos enfermos que comen personas sin parar, y sin parar las vomitan.

Todo los días voy a trabajar en un laboratorio donde buscamos una cura.

Entre las personas que visitaron el espacio vino una niña, alta poco más que una mesa. Le expliqué como funcionaba el laboratorio, que era importante cuidar la ciudad y compartir ideas para hacerlo. Me escucho con atención, haciendome mil preguntas, luego me pidió un papel y escribió su idea.

Todavía no he comprendido exactamente que quiso decir, sigo en ello.

Pero estoy seguro que allí en su papelito están las soluciones para todas las ciudades monstruos del mundo.

Toda una feria

mayo 3, 2010

Esta semana empezó la feria Internacional de Cochabamba.

En Cagliari también, mi ciudad de origen, en estos días la feria abre sus puertas y enciende sus lucecitas.

Cuando era adolescente estos eran días mágicos. Todos los esperábamos, ansiosos de poder ir a la feria para ver a las chicas de las que estábamos enamorados morrearse con los chicos más grandes y para que los matones de la periferia nos pudiesen robar. Si luego era día de suerte, se enteraban de que eras de pueblo, y también te pegaban una paliza, a veces gratis.

Con la edad, aunque todo haya cambiado, no he perdido la fascinación para estas ciudades efímeras, hechas de música, luces y promesas.

Son unos no lugares donde, al perderse cualquier idea de memoria, identidad y propiedad, se puede observar la construcción de micro dinámicas de ecología urbana, bien comprimidas y condensadas.

Me parece que Stephen Hawkins haya descrito, en su teoría cosmológica, la posible existencia de universos de dimensiones infinitesimas que nacen y desaparecen en una fracción de segundo, como una burbuja.

A lo mejor la mía es una interpretación atrevida, pero creo que que a Stephen Hawkins, como a mi, le molan las ferias.

Ayer, en el espacio de una visita vimos un simulacro de ciudad nacer y desarrollarse en todas sus dinámicas de socialización, de consumo y de ocio.

La gente, con la tranquilidad de ver todas sus necesidades potencialmente satisfechas, caminaba por calles y carpas donde maquinas industriales, artesanía del altiplano, bebidas y funerarias convivían codo a codo mostrando toda su seductiva parafernalia.

Cuando salimos del recinto y fuimos a un bar, estuve un buen rato hablando de lo fascinante que me resultaba esta apoteosis orgiástica de la cultura popular.

Me parecía haber acercado la mirada a la esencia profunda del espacio efímero, de la realidad ficticia y simulada que acababa de visitar. Soy un fan de Robert Venturi y Denise Scott Brown, creo que la cultura popular de masa es un materia muy solido para construir imaginarios e identidad.

Pero Quiquo, un chico peruano muy agudo, me hizo notar que la feria no es más que una expresión de la monocultura del consumo desenfrenado. Me dijo (o así lo interpreté) que lo que vimos no era una ciudad efímera ni un espacio de reconstrucción de dinámicas urbanas, sino otra apéndice más del sistema en el que vivimos,  en absoluta continuidad con ello.

Entonces esta noche me quedé un buen rato pensando en estas dos visiones.

No sé decir si existe o puede existir un espacio popular de encuentro libre de las lógicas del consumo; un dominio extraterritorial respeto a  las promesas de los productos, inmune a la seducción de las marcas, donde no se tiene que demostrar que se posee más que los otros.

Yo, como siempre, no tengo respuestas.

Durante la última semana hemos estado trabajando en un anteproyecto arquitectónico para la Plaza de las Artes, pusimos dos bares. Ayer lo enseñe a mis amigos.

Alguien dijo que dos bares eran demasiado, otros que eran pocos.

Yo no tengo respuestas, pero voy bien acompañado.

Mirar lejos

abril 21, 2010

Aquí son días intensos de trabajo, de ideas y de dudas.

Estamos intentando montar un buen proyecto para este barrio, que use el arte y la cultura como agentes de cambio. Queremos que las actividades creativas sean los detonantes (alguien se alegrará al leer esta palabra) de una inclusión popular , y que a la vez sean las herramientas de la construcción de un nuevo entorno urbano. Pero es complicado.

En un ambiente como la zona sur de Cochabamba, con una tasa de mortalidad infantil del 9,8%, y con un difuso déficit en viviendas e infraestructuras, es muy complicado proponer una visión de futuro. Es muy complicado hacer que se acepte la idea de que el arte puede ser una herramienta de cambio del contexto social en su estructura profunda. Es muy complicado explicar que para que haya justicia social, y para que las necesidades básicas sean reconocidas y satisfechas hace falta la visión de un horizonte amplio, y de un cambio de estructura.

Es complicado porque cuando tienes unas necesidades básicas no resueltas, esas necesidades están allí y gritan, porque quieren atención inmediata.

Además es complicado, para nosotros que hemos sido quinceañeros luchadores pseudomarxistas, porque tenemos que bajar de los hombros de nuestros padres para decidir cuál es nuestro nuevo destino. Nos ponemos a correr por un camino sin saber exactamente por dónde va, sólo con una enorme confianza y una indicación de la Unesco.

Pero hay que hacerlo.

Un día vi un documental sobre cuan empírica fue la epopeya de la exploración del espacio en la mitad del siglo XX. Programas y misiones espaciales empezaban sin que hubiese una clara comprensión de riesgos y amenazas. Y así se llegó a la Luna.

Estaba trabajando en una pequeña campaña de sensibilización sobre el arte como generador de recuperación urbana, ya lo tenía más o menos definido. Pero creo que voy a pasar a otra estrategia.

Viva Yuri Gagarin!

Convocatoria Madre Tierra

abril 18, 2010

Esto era el tema:

A propósito de la Primera Conferencia Mundial de los Pueblos sobre el Cambio Climático y los Derechos de la Madre Tierra el mARTadero te invita a participar de la convocatoria Madre Tierra. La convocatoria es abierta a todo público, puedes participar en dos modalidades con la posibilidad de ganar 700$us en premios, ademas de ser parte de una exposición colectiva a propósito de la cumbre.

Temática: “Lo único que puede salvar a la humanidad de una tragedia (climática) es el ejercicio de la democracia global”, dijo el embajador Solón, uno de los principales organizadores de la cumbre. Una de las prioridades de la reunión será discutir la posibilidad de un referéndum global “con el objetivo de llegar a dos mil millones de personas,” dijo a la prensa. Se espera que asistan miles de personas, la mayoría miembros de los movimientos sociales y grupos indígenas a Primera Conferencia Mundial de los Pueblos sobre el Cambio Climático y los Derechos de la Madre Tierra del 20 al 22 de Abril. Los organizadores dicen que se pretende “dar voz al pueblo” para que se exprese sobre el cambio climático, después del supuesto fracaso de la cumbre de Copenhague auspiciada por la ONU sobre el mismo tema. Solón dijo que se espera la asistencia de participantes de 94 países y representantes de 70 gobiernos. El presidente boliviano, Evo Morales, quien en enero lanzó una invitación a la conferencia a gobiernos, científicos, y movimientos sociales, ha confirmado que varios presidentes sudamericanos también asistirán.

Y esta mi propuesta:

Polvo en el viento, mucho polvo

abril 16, 2010

Instrucciones para leer esta entrada: dar al play al video, tomar aire y empezar a leer.

Ayer hablé con mi tío de Cerdeña, el hermano de mi padre. Me llamó con Skype y nos quedamos un rato hablando de cómo es Bolivia y de qué hago aquí.

Después de un cuarto de hora, justo antes de colgar, se despidió diciéndome que lo más importante era dejar una huella. Y yo nunca había mirado esta experiencia desde esa perspectiva.

En realidad había pensado que la vida suele comerte y digerirte antes que te puedas dar cuenta. La probabilidad más relevante desde el punto de vista estadístico era, sin duda, que Bolivia me dejase una huella. Muy probablemente la huella de una patada por el culo.

Pero la visión de mi tio tenía mucho sentido. Vine aquí para trabajar en un proceso de transformación barrial, colaboraremos con los vecinos y construiremos espacios públicos. No estoy de visita.

Podría incluso dejar dos huellas: una física en el entorno urbano y una en las vidas de amigos y compañeros de trabajo. Dos huellas, pero no sé si es muy seguro.

A lo mejor, a pesar de estar seguros o menos, todos deberíamos vivir como si las señas de nuestra presencia se quedasen para siempre, e intentar ser orgullosos de esas señas.

Estaba pensando en eso, y me parecía un buen punto de llegada para mi reflexión profunda del día. Estaba buscando unos datos demográficos en internet y acabo en el blog de dos cooperantes españolas que en agosto 2009 estuvieron aquí. Se quedaron en la casa donde estoy yo, se hicieron amigas de los que son mis amigos aquí, fotografiaron lo que estoy fotografiando yo y lo colgaron en un blog como yo. No sé si pensaron ser originales como yo, hasta ayer. Dejaron unas huellas que ahora estoy pisando yo.

http://becaspacid.blogspot.com/2009/07/dias-en-bolivia-nuestra-casa.html

Entonces lo vi claro. Los Incas, los Mayas y un montón de pueblos del centro y del sur de America habían comprendido que el tiempo no es lineal, sino cíclico. Dejar una huella, entonces, sirve sobre todo para orientarte la próxima vez que pasarás por allí.

Toma!

El otro día me contaron de un monje, que en la repetición cíclica de las tarea diarias del monasterio encontró la mejor forma de crecer espiritualmente y observar diariamente su proceso de maduración.

Cada día yo voy al mARTadero por la mañana, voy a casa a comer a la una y media, a las tres voy otra vez al mARTadero y vuelvo a casa para la cena. Desde una semana observo mi proceso de crecimiento interior, ya que me he convencido que el misterio de la vida está en esas pequeñas variaciones, a penas reconocibles, dentro de la melodía que se repite y acompaña nuestra vida. Como un blues.

Cada día hago ese camino, de casa al trabajo, pasando por las mismas aceras, las mismas calles. A veces piso solo los cantos de las baldosas, a veces el centro. Un día pisé solo una de cada dos, hoy técnica mixta. Así, con un pequeño ejercicio diario observo mi interior y espero que crezca.

Me parece haber oído, alguna vez, que algún psicólogo dio un nombre a esta actitud: síndrome de no se qué.

A los psicólogos les gusta hacer los aguafiestas.

A por ellos!

abril 13, 2010

Aquí la cosa empieza a hacerse seria. El proyecto tiene buena pinta.

El programa sobre el que estamos trabajando parece muy interesante, y aunque todavía se quede en el mundo de las intenciones y de los buenos propósitos me gustaría compartirlo con vosotros.

Un par de ejes estratégicos del proyecto. El intercambio de ideas no se dice, se hace.

AGORA

Desarrollar el uso del espacio público como lugar de encuentro y expresión de la diversidad. Generar un espacio de comunicación y condivisión de ideas que impulse el fortalecimiento del concepto de colectividad, contraste la atrofia de la esfera pública de los ciudadanos y constituya un lugar de debate sobre los bienes comunes y su gestión.

SOPORTE

Construir una infraestructura para un verdadero arte público. Abatir la separación entre dentro y fuera del centro cultural permitiendo el desarrollo constante de instalaciones y acciones artísticas en el entorno urbano, que impliquen y generen la participación activa de los ciudadanos. Integrar la creación en el entorno físico y social del barrio, tomando en consideración la posibilidad de un arte útil, funcional o interactiva, para evitar la generación de dinámicas de antagonismo entre vecinos y obras.

PROTOTIPO

Mejorar la condición actual en tema de equipamiento urbano, limpieza, organización de las actividadescomerciales, gestión medioambiental. A la vez concienciar los ciudadanos sobre las perspectivas de desarrollo urbano sostenible a través de ejemplos y modelos virtuosos.

CODIGO ABIERTO

Experimentar un sistema de producción de espacio público sostenible y de código abierto. Fomentar la idea del espacio público como entorno evolutivo, abierto a usos creativos y personales por parte de los usuarios. Generar espacios con una baja definición funcional, visibles y comprensibles, para que los usuarios futuros puedan poner en duda las decisiones actuales, reinterpretando el entorno según sus necesidades.

VISIBILIDAD

Fomentar la comprensión del ambiente urbano por parte de la ciudadanía. Desarrollar la capacidad crítica de los vecinos y capacitar sobre los instrumentos operativos para la interpretación y el análisis del entorno físico de la ciudad, de su historia y de sus significados.

HISTORIA

Restaurar y regenerar la memoria colectiva del barrio. Poner en valor su historia y su patrimonio como instrumentos unificadores e impulsores hacia una visión común de futuro. Generar una conciencia colectiva sobre la importancia del barrio del mARTadero en la historia de Cochabamba para subvertir la relación jerárquica entre las partes de la ciudad y el imaginario negativo que afecta el barrio.

IMAGEN

Fortalecer el valor simbólico de la plaza y del barrio. Activar la producción colectiva de una identidad para el área definido, ayudar la identificación de los vecinos en una comunidad, posicionar su imagen en el resto de la ciudad y en el mundo.

HYPERBARRIO

Propulsar el concepto de paisaje cultural o paisaje informativo. Un ambiente urbano donde a la aparencia del espacio físico se suman espesas capas de historia, arte e información. Remarcar la idea de entorno urbano como sistema simbólico para proponer la intervención sobre los problemas tangibles del barrio a través de elementos intangibles como arte, cultura, historia e información en general. Hacer que la cultura de la contemporaneidad encuentre en el entorno físico un soporte para su desarrollo.

Nuevas tecnologías, viejas costumbres.

abril 12, 2010

Siempre las mismas.


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